Etiquetas

, , ,

En el sector de las artes gráficas, como en cualquier otro tipo de actividad, se habla continuamente del proceso de innovación en la empresa como único modo de diferenciarnos sobre nuestros competidores y sobrevivir en el mercado. En demasiadas ocasiones tendemos a vincular tecnología con innovación. Ambos conceptos se apoyan entre sí, pero nada más. Determinada tecnología puede permitirnos crear productos innovadores,  y procesos innovadores pueden aportarnos soluciones a procesos tecnológicos, pero tecnología no es igual a innovación.

Precisamente este sector ha sido de los más expuestos a los cambios de producción generados por la progresiva implantación de las nuevas tecnologías. Todas las empresas se han visto involucradas en inversiones tecnológicas en muchas ocasiones de gran envergadura, pero en estos momentos es cuando hemos llegado a un punto en que la innovación supone el ser o no ser de la empresa. Innovar o sucumbir.

El propio plan estratégico de la empresa debe contemplar la gestión de la innovación como elemento fundamental, a la vez que debe de involucrar a todo el personal de la misma, puesto que la innovación puede darse en cualquier ámbito de la empresa, productivo, comercial, de gestión, etc.

3d-person-taking-class-10058008

Lo que sí tienen en común los cambios tecnológicos y los procesos de innovación en la empresa es que requieren de una formación de todo el personal implicado en los mismos.

Los recursos tecnológicos de la empresa son importantes, al igual que establecer un sistema de gestión de la innovación, pero no conseguiremos nuestros objetivos si el capital humano no está preparado para afrontar los nuevos retos a los que se enfrenta como resultado de los cambios continuos que sufre el sector.

La innovación está basada en las personas, por ello es fundamental que igual que invertimos en tecnología o en comercialización del producto, invirtamos en formar a nuestros equipos. La adquisición de nuevos conocimientos y el perfeccionamiento técnico serán fundamentales para nuestro negocio de cara a la búsqueda de productos innovadores y de mayor calidad y por tanto de mayor valor añadido en un sector que sigue buscando fórmulas para reinventar la impresión y salir de la crisis.

Si vamos hacia el producto gráfico “inteligente” es conveniente que nuestros equipos estén perfectamente capacitados para afrontar cualquier reto, por ello es fundamental formarlos y prepararlos para no dejar pasar las oportunidades.

Debemos ser capaces de detectar las necesidades reales de formación de nuestros equipos, para una vez definidas, poder marcar unos objetivos priorizando las necesidades específicas de cada área y así poder definir las acciones formativas necesarias y planificarlas según los recursos requeridos.

El coste que invirtamos en formación lo recuperaremos en un periodo breve de tiempo, ya que nos ayudará a crear equipos más productivos que nos llevarán a que nuestras empresas sean más competitivas.

Luz Puig Consultora de Formación

Anuncios