Hace apenas cuatro o cinco días, en mi anterior entrada en el blog, escribía sobre la exigencia de las empresas del sector de comenzar a gestionar su propia supervivencia a través de la asunción de determinadas estrategias, y comentaba la necesidad de las mismas de comenzar a practicar una cultura empresarial basada en el pensamiento y análisis estratégico.

Un par de días después, Juan Miguel Serres, Jefe Ejecutivo de la cooperativa CEVAGRAF, dejaba un comentario sobre su experiencia al respecto y lo calificaba como

“el vuelco está siendo increíble, casi inimaginable…”.

Inmediatamente contacté con él y le pedí que nos hiciera un pequeño artículo para este blog contandonos más detenidamente el proceso emprendido, porque considero que es importante, sobre todo para las pequeñas empresas, poder recibir este tipo de experiencias de primera mano, de aquellos que la han vivido y protagonizado.

Creo que en este artículo, Juan Miguel nos aporta una serie de ideas y conceptos muy interesantes. Del cambio repentino de los mercados, de cómo, de repente, sus estructuras, aquellas que le habían permitido existir durante más de 25 años ya no son sostenibles ni adecuadas a una nueva realidad.

Pero sobretodo, su respuesta a una nueva situación de los mercados comienza con un proceso de autocrítica que les lleva a analizar todos sus procesos productivos y su propia estructura, y de forma fundamental el compromiso de la dirección con el proceso iniciado.

Más allá de la solución adoptada, hay todo un proceso de pensar y repensarse, de analizar y analizarse estratégicamente.

Os dejo con el artículo de Juan Miguel, agradeciéndole de nuevo su colaboración.

Automatiza y simplifica: claves para el crecimiento cooperativo. Caso práctico: CEVAGRAF, SCCL

Somos una cooperativa de trabajo asociado con más de 25 años en el mercado. Nuestro negocio es el de las Artes Gráficas, estamos especializados en la impresión comercial de revistas, catálogos, libros, calendarios y folletos, y hasta hace unos años… “todo iba como la seda”.

En la cooperativa somos 43 socios de trabajo y unos 12 trabajadores indefinidos. Somos una cooperativa formada en el trabajo, de carácter democrático y con unos principios cooperativos basados en la autogestión y el crecimiento continuado como personas y como empresa.

Hace ya unos años, como a casi todas las empresas de España, la crisis económica se nos plantó delante de nuestra puerta, y como a todos, en mucho o en poco, nos afectó.

La situación externa nos puso en jaque en pocos años, si antes la bonanza económica “ocultaba” nuestros vicios como cooperativa, nos referimos a vicios empresariales, ahora éstos quedaron al descubierto.

Un mercado cada vez más precario unido a una competencia acérrima en precio, no nos permitía seguir como hasta entonces, había que cambiar para poder subsistir, había que reinventarse.

Nuestra estructura como cooperativa era pesada, burocrática y enfocada en dar servicio de todo y para todos, y los precios que teníamos puestos en el mercado no pagaban esa estructura.

Teníamos un gran reto por delante.

Como cooperativa no queríamos penalizar a la persona, no deseábamos mirar “sólo los números” y actuar según la lógica empresarial, porque la consecuencia era socialmente contradictoria con los principios que nos rigen como empresa cooperativa.

Así que nos pusimos manos la obra.

Creamos un equipo de pocas personas para que llevara a cabo los cambios profundos que nuestra estructura requería. Fuimos departamento a departamento, equipo a equipo, estudiando sus mermas de tiempo, sus mudas (término japonés utilizado para tiempos o procesos ineficientes), y poco a poco nos dimos cuenta de los problemas que teníamos.

La clave de todo, ante el panorama que teníamos delante, era la de simplificar. Y para ello había que automatizar procesos, informatizar la gestión y estandarizar todos nuestros servicios.

Y aquí es cuando surgió la idea: había que reconvertirse en una imprenta online. Esta misma idea solucionaba de un plumazo todos los problemas que nos tenían atados a un sistema viejo y roído que no hacía más que lastrarnos como negocio.

Entre sus principales ventajas hemos de destacar:

  • El cliente tiene al momento y en todo momento su precio de impresión. No debe esperar horas a que un equipo de personas le muestre la mejor opción para su inversión, al contrario, en pocos movimientos puede tener la información de precio que necesita.
  • El sistema en sí mismo es sencillo de manejar por un usuario no experto en el sector, con lo cual se hace fácil la elección de variables que un servicio como el de las artes gráficas ofrece.
  • Al haber simplificado el servicio, es posible automatizarlo internamente, con lo cual los costes de producción bajan y se ofrece un mejor precio al cliente.

Hoy en día ya estamos inmersos en el nuevo proyecto. Hay una nueva esperanza. Y esto ha sido posible en todo momento porque el equipo de socios cooperativistas de que se compone la empresa está implicado y está motivado.

Esta es la ventaja de este modelo económico. El trabajador es dueño de su trabajo, por tanto, el riesgo está en sus manos, en nuestras manos.

Cambios tan profundos en una empresa son difíciles de por sí, quien haya vivido situaciones así lo sabe, por eso es tan importante estar unidos y trabajar codo con codo, y el cooperativismo nos lo pone fácil en este sentido, por las reglas del juego que este mismo sistema nos pone delante.

Está claro que para superar grandes retos el cooperativismo está más preparado que otros modelos económicos…, CEVAGRAF es la prueba, lo hemos comprobado.

Juan Miguel Serres, Jefe Ejecutivo, CEVAGRAF, SCCL

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