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Durante los últimos años, mucho se ha hablado sobre los beneficios de la implementación y certificación de la norma ISO 12647 para las empresas de la industria gráfica, convirtiéndose en una especie de moda, a veces incluso una plaga, que todas las empresas de servicios y consultoras del sector han incluido en sus portfolios de productos de manera inevitable.

Sin embargo, si revisamos y reflexionamos sobre el impacto de dicha normativa en el sector, deberíamos acordar que el mismo ha sido apenas insignificante, al menos en cuanto al número de empresas implementadas y sobretodo certificadas, y prácticamente nulo en relación a la consideración por parte de estas empresas en cuanto a la huella real en sus procesos productivos.

A mi modo de entender esta situación se debe a distintas causas.

En primer lugar creo que es relevante el hecho de que, sobretodo en España y Latinoamérica, la iniciativa en cuanto a esta norma ISO no ha sido liderada por las asociaciones industriales como una herramienta que pudiera aportar soluciones reales a las problemáticas y deficiencias productivas del sector (cosa que si ha ocurrido en Alemania, por ejemplo con la BVDM), sino por empresas consultoras y de servicios especializados como una oportunidad de negocio, sin disponer en muchos casos de la suficiente solvencia técnica para afrontar un proceso de estas características.

No es difícil encontrarse, desgraciadamente, con personal técnico dedicado a estos servicios que apenas han leído en alguna ocasión el texto de la norma, y ni que decir tiene si hablamos de otros textos técnicos referenciados en la ISO 12647 y sobre los cuales ésta última se apoya; con procedimientos de implementación que no tienen en cuenta el estado mecánico ni químico de la maquinaria; mediciones colorimétricas sin los correspondientes filtros o sobre parches afectados por problemas como mottling o peeling.

Evidentemente, será fácil imaginar el impacto real de estas actuaciones sobre los procesos de las empresas.

Los altos precios que se barajan en el mercado, tanto en relación a los servicios de implementación y de forma más notable en cuanto a la certificación, sin entrar a valorar los mismos, han convertido esta norma en una opción inviable para la mayoría de las empresas del sector, mucho más si tenemos en cuenta los tiempos que corren y las dificultades económicas que están sufriendo la mayoría de organizaciones.

Por otro lado, y quizá sea una de las cuestiones más preocupantes, creo que ha existido una clara y manifiesta falta de visión industrial.

Una norma técnica que pretende influir de manera significativa en los procesos de producción de las empresas, no puede ser implementada por un equipo técnico independiente a la misma, con ningún, o en el mejor de los casos, escaso contacto con los operarios y cargos operativos de las empresas.

Si de algo tenemos que aprender de estos últimos años es la evidencia de que las empresas que implementaron ellos mismos, apoyadas o no por consultores externos, pero en las que ellas lideraron de forma inequívoca el proyecto, los resultados obtenidos han sido muy satisfactorios, a diferencia de los obtenidos por aquellas en la que el proceso de implementación se limitó a la intervención de un equipo externo por muy capacitado que estuviese y donde estos resultados, en la mayoría de los casos, apenas han podido ser mantenidos en el tiempo.

Creo que es absolutamente necesario e imprescindible reconvertir estos servicios en un proceso de capacitación y tutorización, que si bien alargará el proceso en el tiempo garantizará la consecución de resultados y la estabilidad de los mismos.

Otra cuestión sobre la que reflexionar es si realmente cualquier empresa está en condiciones de poder asumir dicho proceso, y no me refiero a condiciones precisamente, o al menos no principalmente, económicas.

Evidentemente, desde el punto de vista de una empresa de servicios o consultoría especializada, cualquier empresa interesada es un cliente potencial y por lo tanto una posible fuente de ingresos.

Pero desde un punto de vista técnico deberíamos exigir ciertos conditio sine qua non, deberíamos de ser capaces de evaluar con antelación si realmente la empresa conoce suficientemente el alcance y objetivos del proceso, cual es la implicación de la dirección, hasta donde está dispuesta a abordar modificaciones en sus flujos productivos, la capacitación e implicación del personal técnico, los medios productivos de que dispone.

Entiendo que el prestigio de una norma no pasa necesariamente por la cantidad de las empresas afectadas, sino por la calidad de las mismas.

Por otro lado creo que cabría hacer una reflexión en cuanto a la importancia y beneficios que puede aportar la certificación en cuanto a esta norma.

Entiendo que el proceso clave, el impacto real y relevante en los procesos productivos de la empresa, en la reducción de sus costes y mejora de la calidad, es evidentemente el proceso técnico de la implementación técnica de la norma, si bien es cierto que la certificación debería poder añadir al menos un elemento de valor estratégico.

La certificación debería de ser un elemento de marketing que posicionase una empresa certificada con respecto de su competencia ante un determinado mercado, pero desgraciadamente esto no es así ni creo que lo sea en un corto o medio plazo.

La razón es evidente, el mercado del sector gráfico, nuestros clientes objetivos, desconocen completamente la existencia de dicha norma y lo que es peor, desconocen absolutamente que les puede aportar una empresa certificada bajo la norma ISO 12647.

Además, recordemos que técnicamente, es imposible certificar una empresa bajo dicha normativa (la norma recoge básicamente las características finales del pliego impreso sin indicar un determinado procedimiento), por lo que las Marcas de Certificación que existen en el mercado, están basadas (y esta es la palabra clave, basadas) según sus desarrolladores en mayor o menor medida en la susodicha norma, y ampliadas o no, depende el caso, con otros requisitos, y que en la mayoría de los casos es difícil de justificar salvo por una estrategia puramente comercial.

Creo que la norma ISO 12647, en todas sus partes, puede suponer, sin la más mínima duda, una herramienta adecuada para abordar determinadas carencias productivas del sector y garantizar al cliente una calidad suficiente en su producto impreso, pero para ello las asociciones de emprearios y profesionales del sector deberán tomar la iniciativa y liderar el proceso de construcción y distribución de la misma, unificando sobretodo las marcas de certificación y liderando los procesos técnicos relacionados.

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