EL 93,7% DE LAS GRANDES EMPRESAS INVIERTE EN FORMACIÓN DE SUS TRABAJADORES. EN EL CASO DE PYMES Y MICROPYMES SÓLO LO HACE EL 25,6%. ¿ES ÉSTE TU CASO?

Hemos entrado en la recta final del año y el 2016 está a la vuelta de la esquina. Es momento de medir la consecución de los objetivos marcados para 2015 y establecer los objetivos del próximo año.

Fijar objetivos es fundamental para cualquier empresa, sin una meta establecida no sabremos hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos, pero no dejará de ser una lista de intenciones si no va acompañada de las actuaciones necesarias que nos lleven a las metas propuestas.

Conseguir nuestros propósitos sólo es posible contando con el valor de las personas que nos acompañan en el proyecto. Las empresas por sí solas no conseguirán nada, SOLO las personas son capaces de hacer que el proyecto sea viable y la empresa sea competitiva.

Por tanto, es evidente que el capital humano es el principal valor de la organización y en muchísimas ocasiones la gestión de este capital es el gran “olvidado” en el día a día de la gestión empresarial.

En un momento en el que el país atraviesa la crisis económica más importante de la historia reciente, la formación puede ser el motor para aumentar la productividad.

Todos coincidimos en que la formación realmente es una herramienta para potenciar el capital humano, que genera una ventaja competitiva  que permitirá a los profesionales no sólo hacer mejor lo que hacen, sino además plantearse estrategias de futuro ante el cambio tecnológico y adaptarnos a este cambio.

La Formación es tanto un derecho del trabajador como debe de ser un deber del empresario, pues proporciona:

  • estabilidad en el empleo: una persona que no se forma, rápidamente queda “desactualizada” y lamentablemente e injustamente, la empresa deberá prescindir de ella.
  • empleabilidad: permitirá al profesional mantener su empleo, capacidad para buscar otro empleo u optar a otro puesto dentro de la misma empresa.

Las personas que están en nuestra empresa no deben de estar con nosotros por no tener otro sitio donde ir, sino porque de todas las opciones a elegir, la mejor es la nuestra.

¿Entonces, porqué sólo el 25,6 de las pymes y micropymes invierten en formación?

Esto obedece a varios factores, pero una de ellas es las dificultades culturales del empresario para adquirir conciencia de la importancia de la formación de sus trabajadores y de sí mismo.

Esta tendencia está cambiando en el tiempo. La evolución, según el Ministerio de Trabajo:

En 1992 se formaron 200.000 trabajadores de 33.000 empresas,

En 2014 se formaron 3.526.000 trabajadores de 471.000 empresas.

De estos 3.526.000, 2.423.000 profesionales se formaron bajo demanda de las empresas y sólo 262.000 en formación general.

Aumenta la demanda de formación, pero sólo la no reglada

Durante el último año ha aumentado la demanda de formación entre los ocupados, y el número de aquellos que cursan algún tipo de estudio se ha elevado un 6,7%. Algo sorprendente de esta tendencia es que el 97,6% de estos nuevos empleados que se forman cursan estudios no reglados, es decir, enseñanzas que están más directamente orientadas a la empresa.

Detectar las necesidades formativas adecuadas no siempre es fácil y gestionar y planificar esta formación tampoco, por ello los centros de formación especializados ponemos todas las herramientas para cubrir y satisfacer estas necesidades de nuestros clientes.

Si no has cubierto todavía la formación de 2015, tienes 2 meses para programar, y si ya lo has hecho, éste el mejor momento para plantear la formación de tu equipo para 2016.

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