(Aunque en un primer momento escribí estas líneas como respuesta a un comentario en el blog relacionado con este artículo, he creído oportuno incorporarlo como una nueva entrada)

Sobre mi artículo anterior, quiero aclarar que no cuestiono el esfuerzo de las personas, en este caso los emprearios fundamentalmente, y sobretodo reconozco la dificultad de mantener en pie un negocio de este tipo frente a dos crisis muy profundas, la crisis económica que todos conocemos y que afecta a casi todos los sectores productivos del país, y la crisis de los medios de comunicación tradicionales que deben de volver a buscar su lugar frente a las nuevas tecnologías, pero evidentemente sí valoro los resultados y creo que la única conclusión posible es que algo se ha estado haciendo muy mal.
Creo que entre otras cuestiones existe un problema de mentalidad. Muchas veces escucho hablar a empresarios del sector con una pasión hacia el oficio, y concretamente hacia el papel, desde mi punto de vista bastante desmedida. Y por mucho que algunos se empeñen, no se puede obligar a una sociedad a consumir un producto que en el mejor de los casos ya no le interesa lo mismo que antes, y este es el verdadero problema.
¿Que el papel no va a desaparecer? Estoy seguro, tampoco han desaparecido los coches de caballos con la llegada del automóvil, ni la radio con la de la televisión, aunque evidentemente se han convertido en productos residuales.¿Para cuántas empresas dará el sector? Esa es la pregunta.
Otro tema a abordar es que no hablamos de una crisis de la comunicación, todo lo contrario, la necesidad de comunicar y comunicarse es más importante que nunca. De lo que hablamos es de los medios que se van a emplear. Y creo que el sector debería debatir profundamente si existen tecnología susceptibles de ser incorporadas en el producto impreso que permitan a la industria gráfica, de cara al futuro inmediato, un mejor posicionamiento en el mundo de la comunicación y empezar a abordarlas e implementarlas.Yo estoy seguro de que existen.
En cuanto a los márgenes comerciales, el tema es bastante complejo. Pero creo que está muy relacionado con la calidad, pero no sólo del producto, sino sobretodo de los procesos.
El verdadero problema en estos momentos no es que se venda con poco margen comercial, existen dos problemas relacionados mucho más importantes, al menos desde mi punto de vista.
El primero es el desconocimiento de los costes de producción reales. Más del 70% de las empresas gráficas en estos momentos no son conocedores de cuales son sus costes de producción reales, bien porque nunca han realizado este ejercicio (y esto ya suena peocupante) o bien porque han sido mal calculados (obviando, por ejemplo, amortizaciones, alquileres, hipotecas o gastos financieros y otros costes indirectos)
El segundo gran problema son las incidencias internas de producción. Son muy pocas las empresas capaces de producir con pocas o ninguna incidencias de producción. Se han convertido en algo habitual en los talleres. hasta el punto de que se calcula que más del 30% de consumo de planchas offset se debe a la repetición de los trabajos por errores internos. Y esto hace que el margen de negocio con el que se trabaja desaparezca.Y esto quiere decir que optimizar el proceso de producción es fundamental para obtener beneficios. Y eso sólo se consigue con la capacitación del personal técnico, lo cual nos lleva a otro problema y es la calidad de las escuelas (disposición de medios técnicos actualizados) y de la calidad del profesorado.
Quizá en Madrid y Barcelona esto lo tenéis mejor resuelto, pero en el resto de España, como en Valencia, supone un auténtico problema.
¿La salida a través del packaging? Que es un sector en alza es indudable, al igual que el cartón ondulado, pero cada día está más concentrado en cinco o seis grupos multinacionales contra los que es muy difícil competir.
Creo que las empresas, lo que deben de hacer es (re)evalúa(se), (re)inventa(se), pero sobretodo (re)pensar(se)

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